¡Sé persistente hoy!

1. Ten una visión más allá de quién tú eres

El primer paso para lograr lo que sea es tener una visión y propósito más grande que tú. Sin ello abandonarás en las primeras etapas. Cuando quieres algo más grande, la responsabilidad te hará querer llegar más lejos que una meta centrada únicamente en ti. Ejemplo: si estás aprendiendo a conectarte más profundamente con tu pareja, probablemente persistirás más, porque tu relación estará en juego. Ejemplo: si tratas de perder peso, piensa en lo seguro y feliz que te sentirás. Pero principalmente piensa en cómo esto afectará a quienes te rodean y construye un sistema de soporte emocional.

Como dice el dicho, “si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Los grandes ganadores cuentan con un equipo de apoyo para mantener su motivación y persistencia, desde entrenadores personales, asistentes, mentores…Lo principal es rodearse con individuos que han logrado lo que tú quieres lograr. “Cuando tienes un propósito definido, con un cierto grado de certeza de que es posible alcanzarlo, influencias un sistema en tu cuerpo denominado sistema de activación reticular, que ayuda al cerebro a decidir en qué información centrarse y qué borrar”, asegura Kim.

2. Adopta una mentalidad de crecimiento

Para alcanzar nuestras metas, tenemos que apartarnos de nuestro propio camino, afirma el experto. Carol Dweck (escritora), pasó 20 años investigando la influencia de la mentalidad en el éxito, determinó que tenemos 2 mentalidades. Tal vez poseas la mentalidad de crecimiento, “para alcanzar el éxito es necesario crecer a través de los desafíos”. De otro modo, una mentalidad fija, “crees que has nacido con los talentos que tienes y no hay mucho más que puedes hacer para cambiarlo”.

3. Agéndalo

Las personas más exitosas (emprendedores millonarios, atletas olímpicos y grandes estudiantes), todos utilizan las agendas para priorizar sus tareas. Una agenda es diferente a una lista de quehaceres, ya que de acuerdo al investigador Kevin Kruse, las listas de quehaceres no toman en cuenta el tiempo, no distinguen entre lo importante y lo urgente, contribuyen el estrés ya que las tareas no terminadas generan pensamientos intrusivos e incontrolables. Lo que no agendas, no se hace.

Enseña a otros ¿Alguna vez has enseñado algo que usted sabe a alguien más, y después ha sido más sencillo recordarlo? Esto es porque cuando enseñamos algo a alguien, el cerebro es capaz de registrar la información de manera más efectiva que cuando simplemente se lee. Las personas retienen el 5% de lo que aprenden proviene de las conferencias a las que asisten, el 10% proviene de la lectura, el 20% de medios multimedia, el 30% de lo que vemos en una demostración, el 50% proviene de las discusiones grupales en las que participas activamente, el 75% se genera al practicar aquello que has leído y el 90% de lo que aprenden cuando enseñan a alguien más a utilizar esa información.

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